Historias Legendarias

Mundo Antiguo y curiosidades

Los antiguos egipcios y los sideritos

Antes incluso de que un faraón dominara el valle del Nilo en una época en la que el empleo del cobre aún era rudimentario, encontramos en Egipto, sorprendentemente, pequeños objetos realizados en hierro. ¿De dónde procedía este hierro anterior a la Edad del Hierro?

Meteorito siderito Nan Dan, procedente de China.

En análisis realizados sobre cuentas de hierro del periodo pre-dinástico egipcio procedentes del yacimiento de Gerzah, se detectó una composición del 92.5 % de hierro y 7.5 % de níquel. El alto porcentaje de níquel es muy similar al de los meteoritos férricos (sideritos) procedentes del espacio exterior, que suelen contener entre un 5 y un 26 % de dicho elemento. En el hierro telúrico o terrestre, sin embargo, excepto en vetas muy específicas, lo usual es no encontrar altos niveles de níquel, por lo que diferenciar el hierro telúrico del meteórico resulta sencillo.

Bólido de las Gemínidas,  fotografiado por Wally Pacholka desde el desierto de Mojave.

Bólido de las Gemínidas, fotografiado por Wally Pacholka desde el desierto de Mojave.

En el antiguo Egipto el hierro meteórico se le conocía como bia-en-pet “hierro del cielo”, un nombre fascinante, pues probablemente implica haber observado la entrada de un meteoro en la atmósfera y la recolección de uno o varios de sus fragmentos tras el impacto.

Evidentemente, la observación de la caída de meteoritos es un hecho del todo inusual, aunque a lo largo del año se producen muchos casos en todo el planeta. Así, se calcula que la tasa de impacto de meteoritos de más de 10 gramos de peso por año es de uno por cada 2.590 km2, y meteoritos de más de un metro de diámetro se calcula que tienen una tasa de impacto en el planeta de uno por año. No obstante, la indudable utilización del hierro meteórico por parte de egipcios u otros pueblos hace igualmente evidente que la localización de especímenes de sideritos no debía ser tan extraña como la observación de su caída.

Cráter en el Lago Chebarkul (Urales) donde impactó, el pasado 15 de febrero, un meteorito.

Cráter en el Lago Chebarkul (Urales) donde impactó, el pasado 15 de febrero, un meteorito.

En los Textos de las Pirámides hay varios pasajes que nos informan de la creencia de que los huesos del faraón difunto, en el ámbito celeste, eran de hierro (meteórico). Así, en PT 2051 se dice: “los huesos del rey son de hierro y los miembros del rey son las estrellas imperecederas”.

Además, tal y como se indica en los Textos de las Pirámides, en la importantísima ceremonia funeraria de la apertura de la boca, se hacía utilización de instrumentos en forma de azuela, caracterizados por estar fabricados en su extremo con hierro meteórico. En PT 13 se dice: “Yo abro tu boca para ti con la azuela de Upuaut, con la azuela de hierro que abre la boca de los dioses”. La azuela de Upuaut aparece representada en el planisferio de Dendera, más de 2.200 años posterior a este texto.

Los egipcios, que utilizaban para esta ceremonia los netjerti, dos azuelas, también veían en el cielo, en nuestras Osa Mayor y Menor, la forma de dichos instrumentos. Tal era su importancia que los dos orificios del serdab del faraón Netjerkhet en Saqqara, están orientados (para su época) precisamente hacia las estrellas Dubhe y Kochab, que representarían la punta de hierro meteórico del instrumento en forma de azuela.

Ceremonia de la apertura de la boca, en la tumba de Tutankhamon. La flecha indica la pieza de hierro meteórico atada en el extremo de la azuela.

Ceremonia de la apertura de la boca, en la tumba de Tutankhamon. La flecha indica la pieza de hierro meteórico atada en el extremo de la azuela.

En otra sentencia de los Textos de las Pirámides (PT 13-14) se dice: “Horus ha abierto la boca del rey (…) con el hierro que sale de Seth, con la azuela de hierro que abre la boca de los dioses”. Seth, recordemos, está representado en el cielo egipcio por medio de la constelación de Meskhetiu, pues la pata de toro (otra forma de reconocer la Osa Mayor en la astronomía egipcia) es suya. No es casualidad el comentario de Plutarco, en De Iside et Osiride: “También llaman (los egipcios) a la piedra imán hueso de Horus, mientras que el hierro recibe el nombre de Hueso de Tifón (versión griega de Seth), como afirma Manetón”.

Upuaut sobre una azada, en el planisferio de Dendera.

Upuaut sobre una azada, en el planisferio de Dendera.

A través de los dos orificios de su serdab, el faraón Netjerkhet podía observar Kochab y Dubhe, que representaban en el cielo las piezas de hierro meteórico unidas a los extremos de las azuelas empleadas en el ritual de la apertura de la boca.

Lo interesante, en todo caso, es comprobar cómo en la mitología egipcia más antigua el hierro era vinculado al ámbito celeste del mismo modo que en el término bia-en-pet(hierro del cielo) quedaba reconocido la procedencia extraterrestre de este material.

por JOSÉ LULL

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