Historias Legendarias

Mundo Antiguo y curiosidades

Diez templos egipcios increíbles

Los templos egipcios, auténticos libros de piedra, componen un mosaico abrumador. Su profunda simbología, sus colosales dimensiones, el extenso período histórico que comprenden, los enrevesados jeroglíficos que adornan sus paredes y la compleja lista de dioses, faraones, esposas e hijos asociados a ellos hacen casi incomprensible el significado profundo que encierran.

Entre los innumerables templos del Alto Nilo, hay unos pocos que poseen características únicas que los hacen destacar sobre el resto. He aquí una lista de los más extraordinarios y de lo que los hace únicos.

  1. Templo de Karnak (Luxor)

    En realidad, se trata de un complejo de templos y capillas que los distintos faraones fueron levantando a lo largo del tiempo. Sólo el templo de Amón, la estructura principal, pasa por ser la mayor construcción religiosa jamás realizada. Las dimensiones del complejo sobrepasan la comprensión humana y hacen falta varios días para saborear sus diez Pilones, recorrer sus santuarios, sus bosques de columnas ciclópeas y admirar sus estatuas y obeliscos, uno de los cuales, el de Hatshepsut, de 40 metros, es el más alto jamás erigido.

  2. Templo de Luxor

    Mucho más pequeño que el complejo de Karnak, el elegante templo de Luxor está, sin embargo, mejor conservado y contiene en su interior el ipet(harén) del dios Amón, así como un santuario dedicado a Alejandro Magno, que lo visitó durante su estancia en Egipto, dos columnas romanas y algunas estatuas muy bien conservadas de Ramsés II, del que se conocen tan pocas imágenes. Los romanos levantaron un fuerte alrededor del templo y los musulmanes erigieron en todo lo alto la mezquita de Abu al-Haggag, que aún está en uso.

  3. Templo de Hatshepsut

    Construido por Hatshepsut, este templo de finas líneas geométricas es radicalmente diferente a todos los otros, ya que no se hizo arrastrando piedras y levantando pilones y columnas, sino que fue excavado en la escarpadura de Deir el-Bahari, a espaldas del Valle de los Reyes. De alguna forma, refleja el refinamiento femenino, tanto en sus elegante líneas, casi modernas, como en las bellas pinturas polícromas de sus pórticos que relatan las expediciones comerciales de los egipcios a Somalia.

  4. El Ramesseum (Luxor)

    Al enorme templo conmemorativo de Ramsés II, Jean François Champollion, que descifró sus jeroglíficos, dio en llamarlo el Ramesseum, y así ha pasado a la historia. Su estado de conservación no es muy bueno, pero se ha hecho célebre por los restos de la estatua caída del gran coloso Ozymandias (Ramsés II) que medía 17,5 metros de altura e inspiró un poema sarcástico al escritor inglés Shelley. Los grandes Pilones de la entrada miden más de sesenta metros y están dedicados a relatar las hazañas militares del faraón.

  5. Templo de Medinat Habu (Luxor)

    Con el telón de fondo de las montañas tebanas, este magnífico templo conmemorativo levantado por Ramsés III es una joya escondida y poco visitada en la orilla occidental del Nilo. El primer Pilón (la fachada, para entendernos) está muy bien conservado y sus relieves representan al emperador como vencedor de varias guerras, sobre todo contra los libios. Llama la atención también una escena de escribas calculando el número de enemigos muertos por el número de brazos y genitales amputados. Dada su situación, alejada del trasiego de Luxor, es un lugar ideal para visitar a la puesta del sol.

  6. Templo de Jnum (Esna)

    A 54 kms. al sur de Luxor, Nilo arriba,muy cerca del embarcadero de Esna, se encuentra, hundido en un foso de nueve metros de profundidad, el templo de Jnum o, mejor dicho, una pequeña parte del mismo, la correspondiente a la época romana, ya que el resto aún permanece sin excavar. El techo está sustentado por 18 columnas con variados capiteles florales, hojas de palmera, capullos de loto… e incluso racimos de uvas. Lo más singular son los grabados de los muros, en los que puede verse a emperadores romanos haciendo ofrendas a los dioses locales vestidos como faraones.

  7. Templo de Horus (Edfu)

    Este templo, dedicado al dios halcón Horus, fue terminado por el padre de Cleopatra. Es mucho más moderno que los de Luxor y está espléndidamente conservado. Aparte de la magnífica estatua en granito negro del dios Horus en forma de halcón que se conserva en el patio de las ofrendas (la otra no resistió el paso del tiempo), lo más sobresaliente es el laboratorio, donde se elaboraban y almacenaban las recetas para la fabricación de perfumes e inciensos, cuyas fórmulas e ingredientes están detallados en las paredes.

  8. Templo de Kom Ombo

    Único en Egipto, este pequeño templo situado en una elevación junto al embarcadero, permanecía anegado por las aguas durante las crecidas del Nilo hasta que la construcción de la presa de Asuán reguló el caudal. Su singularidad reside en que consta de dos partes simétricas dedicadas a dos dioses diferentes, Sobek y Haroeris, cada una con su entrada diferenciada en un ala del edifico. En el interior se conserva un gran pozo que abastecía de agua al templo, así como un lago sagrado donde habitaban cocodrilos, el animal sagrado de Sobek. En un museo aledaño pueden contemplarse algunos ejemplares de estos animales momificados como si fueran faraones.

  9. Templo de Filae (Asuán)

    Todo es extraordinario en este delicioso templo dedicado a Isis, la diosa egipcia que llegó a ser venerada en todo el imperio romano, y situado en una islita entre la primera y la segunda presa de Asuán, desde la buganvillas que adornan su entorno hasta las maravillosas vistas que se disfrutan desde casi cualquier lugar. Lo más sorprendente, sin embargo, es que este templo fue deconstruido, piedra a piedra, en su emplazamiento original bajo las aguas de la presa y reconstruido en todo su esplendor en la islita de Agilkia,veinte metros más arriba.

  10. Gran Templo de Ramses II (Abu Simbel)

    El más extraordinario templo de Egipto se encuentra en las orillas del lago Nasser, a sólo 40 km. de la frontera con Sudán, en el conocido como valle de Nubia, que las aguas de la presa de Asuán anegaron por completo. El templo destaca por las cuatro estatuas colosales de Ramsés II, de más de 20 metros de altura, que guardan la entrada principal, situada entre las dos estatuas centrales. Ya se sabe que los templos egipcios no estaban destinados a glorificar a Dios, sino al faraón, aunque aquí, en el santuario más sagrado y profundo de este templo, Ramsés II permitió que la tríada de dioses de piedra que acompañan a su propia estatua fuera iluminados espectacularmente durante unos instantes por el primer sol de la mañana los días 22 de febrero y 22 de octubre de cada año. Un fenómeno que no deja de producirse puntualmente tres milenios después.

FUENTE: Ocholeguas.com  Texto | Fotos: Francisco López-Seivane

Anuncios

Navegación en la entrada única

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: