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Khentkaus, una nueva reina egipcia en el universo de las pirámides

La mastaba hallada donde descansaba la reina.

La mastaba hallada donde descansaba la reina.

Se encuentra situada un poco a tras mano, en plena meseta de Guiza, sí; pero, rodeada como está por tres o cuatro de los más grandiosos monumentos de la Antigüedad, tiende a pasar un poco desapercibida. No obstante, tampoco hay que fijarse demasiado  para darse cuenta de que a medio camino entre la pirámide Khaefre y la pirámide de Menkaure hay otro monumento importante.

Podría parecer una pirámide de dos escalones, pero se trata de una mastaba cuadrada de dos alturas, en cuyo interior se enterró una reina de la que apenas conocemos su nombre, Khentkaus, y su título, un título que debido a las particularidades de la escritura egipcia puede leerse de dos formas: «rey del Alto y del Bajo Egipto y madre del rey del Alto y el Bajo Egipto»; pero también como: «madre de dos reyes del Alto y del Bajo Egipto».

Algunos de los objetos que custodiaba la reina

De modo que, por ahora, resulta difícil saber si fue la madre de un rey que llegó al trono muy joven y para el cual actuó de regente, o si bien fue la madre de dos reyes que reinaron consecutivamente. En cualquier caso, lo cierto es que Khentkaus fue un personaje relevante en el paso de la IV a la V dinastías.

Por si esto no bastara para complicar las cosas, a finales del siglo XX los miembros del equipo checo que excava en Abusir descubrieron una pirámide destinada a una reina que ¡también se llamaba Khentkaus! y, lo que es peor, ¡tenía el mismo título que la de Guiza! El desconcierto de los egiptólogos durante algunos años fue notable, pues no sabían si se encontraban ante una o dos personas diferentes. Al final, parece que la cosa quedó clara y que realmente se trata de dos reinas importantes, pero diferentes, una de la IV y la otra de la V dinastía. Y así estaban las cosas, vueltas las aguas a su cauce e intentando colocar a cada reina en su sitio, cuando hace unos días se anunció que había aparecido ¡una tercera reina llamada Khentkaus!

El hallazgo ha vuelto a tener lugar a manos del equipo de egiptólogos checos de la Universidad Carlos de Praga en su concesión de Abusir, que vuelven a sumar una reina más a las que han ido descubriendo en sus muchos años excavando allí.

Se trata de una mastaba cuadrada de dos alturas en cuyo interior se enterró una reina de la que apenas conocemos su título

Su tumba, por otra parte, no se aleja de otras similares de la necrópolis. La superestructura es una mastaba de piedra con paredes en talud, dentro de la cual nos encontramos con un pozo que desciende hasta la subestructura del edificio, dos habitaciones, la cámara funeraria y una pequeña capilla destinada a las ofrendas necesarias para la supervivencia de la reina en el más allá (herramientas de cobre y 30 elementos de vajilla en caliza). Desgraciadamente, y al contrario que en otras pirámides de la necrópolis, como la del faraón Neferefre o la reina Khentkaus II, en su interior no ha aparecido ninguna momia. En cambio, sí ha aparecido un dato muy interesante: su título, que es el de «madre del rey».

Dado que por un sello recuperado en la tumba se cree que la reina se enterró en época de Niuserre, quien fue sucedido en el trono por el faraón Menkauhor Ikauhor, la conclusión es que la nueva reina, Khentakus III, fue la esposa principal del primero y la madre del segundo de ellos. Algo de notable relevancia, porque Menkauhor es de esos faraones esquivos, que sabemos existen, pero no dónde fueron enterrados.

Se han sugerido esta misma necrópolis y también Sakkara como posibles emplazamientos de su tumba, cuyo hallazgo sería notable históricamente, porque en una dinastía que se supone dominada por el culto solar, es un monarca que construye su nombre no con el de Ra, sino con el del dios Horus (¿que ha pasado aquí?); pero que, sin embargo, sí se construyó un templo solar como complemento a su complejo funerario… ambos por localizar todavía. Para frotarse las manos si las excavaciones del Instituto Checo de Egiptología conducen al descubrimiento de cualquier de los dos monumentos perdidos de este monarca de la V dinastía.

Fuente: Prof. Jose Miguel Parra en El Mundo

 

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