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Antonio Piñero: «No podemos demostrar que Juan Bautista fuera familiar de Jesús»

Antonio Piñero (Chipiona, 1941) es uno de los mayores expertos en la figura de Jesús de Nazaret y el Nuevo Testamento a nivel mundial en su aspecto estrictamente histórico. Este catedrático emérito de filología griega de la Universidad Complutense de Madrid, que cuenta en su trayectoria más de una veintena de libros sobre el Israel del siglo I, ha publicado recientemente junto al escritor José Luis Corral la novela «El trono maldito» (Planeta), que adquiere una notoriedad especial en estos días de Semana Santa. Una obra de ficción que sumerge al lector en los entresijos de la política de Israel, donde el trono vacante a la muerte de Herodes «el Grande» no tardó mucho en ganarse la fama de maldito, y que sitúa a Juan Bautista y a Jesús de Nazaret en un contexto «realista» de la época que les tocó vivir. «Un reformador del Judaísmo como era Jesús no se puede entender sin narrar el mundo social, político, económico y religioso del Israel de su tiempo», explica Piñero en una entrevista a ABC.

Antonio Piñero: «No podemos demostrar que Juan Bautista fuera familiar de Jesús»

PLANETA
Portada de «El trono maldito»

-«El trono maldito» es la continuación de una primera parte que no tuvo mucho éxito.

-La primera parte, «La puerta de Damasco» (llamada «Herodes el Grande» en su tercera edición), fue una de las tres finalistas del premio Planeta, pero fue publicada por pequeñas editoriales sin que concentrara mucha atención. Tuve la mala suerte, además, de que ninguna de las dos me pagó derechos de autor por su publicación. Igualmente, nunca desistí y me decidí a escribir una segunda parte pensando que, tratando de Jesús de Nazaret, obtendría más tirón.

-Aun así, ese primer manuscrito quedó olvidado en su cajón durante 15 años. ¿Qué cambió para que se animara a publicarlo?

-Cuando terminé unos 400 folios me di cuenta de que el material no era bueno. Guardé la novela en mi cajón durante 15 años hasta que José Luis Corral conoció el texto y me convenció de que había material para un novelón. Fuimos reescribiendo la novela a través de una colaboración por correo electrónico. José Luis Corral ha respetado mucho el texto, pero ha amplificado, sobre todo, reacciones, diálogos, escenas de amor y también las batallas, que él las narra fenomenal.

-No nos hemos visto ni una vez. Ha sido todo por correo electrónico, así no nos hemos molestado. Yo soy muy avaro de mi tiempo. Pero solo se puede escribir algo entre dos cuando uno se sacrifica por el pueblo para que la empresa tenga éxito. En este caso, he sido yo el que ha muerto por el pueblo, pero lo he hecho encantado, y he aprendido un montón de José Luis Corral.

-¿Repetirá el mismo sistema de trabajo en una posible tercera parte?

-Seguro, quizás dentro de tres años. La fórmula será la misma. Se centrará en el nieto de Herodes, Herodes Agripa I, y también en Pablo de Tarso, que fue el ideólogo de lo que luego sería el Cristianismo. Pablo tuvo una vida muy accidentada, con cinco complots para matarlo, y fue perseguido y apedreado.

-¿Cuál es el papel de Jesús de Nazaret en «El trono maldito»?

-Jesús es un personaje difuminado en el libro porque si me centrara en los orígenes del Cristianismo sería un aburrimiento tremendo desde un punto de vista literario. Buscaba algo más ameno para el lector. Por eso presento una visión de Jesús de Nazaret más allá de las melifluidades religiosas, un hombre sumergido en el contexto de su época. Porque en el siglo I, como ahora y siempre en el Islam, la religión y la política van intensamente unidas. Un reformador del Judaísmo como era Jesús no se puede entender sin narrar el mundo social, político, económico y religioso del Israel de su tiempo. El Jesús que nosotros retratamos no aburre porque es muy realista.

-Dice que le retratan de forma muy realista y rigurosa, ¿eso significa resolver algunas de las teorías más controvertidas?

-Los católicos y las personas que miran a Jesús con buenos ojos agradecen que está novela sea objetiva, histórica y sin dar espacio a ninguna tontería. Por ejemplo, no damos ningún pábulo a la posible relación de Jesús con María Magdalena. No tiene base histórica.

-Es un tema del que ya ha escrito en el pasado, «Jesús y las mujeres» (Editorial Trotta, 2014), pero tengo que preguntárselo una vez más: ¿Por qué no tiene ninguna base histórica?

No lo incluimos en la novela porque no tiene rigor. Toda la información que ha llegado a nuestros días sobre Jesús y María Magdalena antes de la Crucifixión son dos breves versículos del capítulo ocho del Evangelio de Lucas que dice: «Había muchas mujeres que desde Galilea seguía a Jesús y le ayudaban con sus dineros. Entre ellas estaba María Magdalena, de la que Jesús había expulsado siete demonios…»¿Qué puede sacar un historiador de ahí? Era una de un montón de mujeres, que, además, estaba gravemente enferma. Una enfermedad corriente está causada por un demonio; una de muchos demonios debía ser una epilepsia por lo menos.

Antonio Piñero: «No podemos demostrar que Juan Bautista fuera familiar de Jesús»

ABC
Expulsión de los mercaderes del templo, según la interpretación de Giotto

-Quizás lo que mantenga vivo el asunto sea lo extraño a ojos actuales de que Jesús, a diferencia de alguno de sus apóstoles, no se casara ni tuviera descendientes. ¿Era algo habitual?

-¿Qué les hubiera importado a los evangelistas, que hablan con toda tranquilidad de los hermanos de Jesús y las esposas de algunos apóstoles, mencionar el asunto si fuera cierto? Hubiera sido más fácil para el relato decir que, como Pedro que había dejado todo por el Reino de Dios, Jesús había dejado su familia para predicar. Como historiador no puede asegurar cuál era su condición civil, pero puedo exponer que en su vida pública nunca fue acompañado de una fémina. El profeta Jeremías, el ídolo de los reformistas, era soltero, y los esenios, tenidos por hombres muy piadosos, la mayoría eran solteros. Es algo que se dice por total desconocimiento del Israel del siglo I.

-¿Cómo se puede definir a Jesús de Nazaret y su vida desde un punto de vista estrictamente histórico?

-Jesús es un artesano de la clase media-baja de Galilea, maestro de la ley, exorcista, sanador, proclamador de la venida del Reino de Dios, profeta y, al final de su vida, probablemente se proclamó Mesías. Es un maestro de la ley fracasado porque no consiguió convencer de su mensaje a sus contemporáneos, ni en Galilea ni en Jerusalén.

-¿Es un rabino frustrado? En qué se desvía de las doctrinas judías de la época.

-No quiere romper con el Judaísmo. Se desvía como lo hicieron los antiguos profetas de la sociedad de la época, porque Jesús era un elemento supercrítico con su sociedad. Pero no se desvía ni en lo religioso ni siquiera en lo político del pueblo judío, que aspiraba a que los romanos fueran derrotados por las legiones de ángeles encabezadas por Dios. Ellos sabían que estaban en inferioridad militar, pero esperaban que, si alguien iniciaba la lucha contra los romanos, Dios les apoyaría.

-¿Era un nuevo Moisés?

-Hasta cierto punto sí, pero algo más pequeño. La idea de Jesús como un nuevo Moisés es algo que luego predican los evangelistas. Y puestos a hablar del Antiguo Testamento, yo trazaría un paralelismo con la figura del juez bíblico Gedeón, el cual significa «Guerrero poderoso», que encabezó una lucha armada contra amalecitas y madianitas con la ayuda de Dios. El Reino de Dios que debe traer el Mesías es el final de la opresión romana. Jesús estaba convencido de que este Reino de Dios no iba a venir por manos humanas sino por la intervención divina.

-Los propios judíos llamaban Galilea de los gentiles porque estaba llena de griegos. Él no era inmune a esta influencia, aunque su formación era profundamente judía. Como artesano de la madera que era, capaz de construir casas y no solamente muebles, es muy probable que aprendiera griego para expandir su negocio. En el Evangelio de San Juan se insinúa en dos ocasiones que Jesús sabía griego. Lo cual no significa que estuviera influenciado en su concepto religioso por la mentalidad helenística. Su religión era completamente judía, sin influencias externas.

-Otro personaje importante de la novela y en la vida de Jesús es Juan Bautista, al que usted ha definido en sus trabajos como el mentor de Jesucristo. ¿Cree que Juan Bautista reconocía a Jesús como el Mesías?

-Aunque el Evangelio de Lucas lo indica claramente, no podemos demostrar que Juan Bautista fuera familiar de Jesús desde un punto de vista histórico, posiblemente es un añadido teológico. Él pudo pensar que era hijo de Dios en un sentido judío, como un profeta intensamente relacionado con Dios. Por eso hay que matizar que, si un personaje de la época de Jesús llama a alguien hijo de Dios, no lo hace cómo lo puedan pensar los griegos, de una forma física. Un hijo de Dios en Israel es alguien que tiene un especial contacto con la divinidad. Por ejemplo, un profeta, un sumo sacerdote o un rey. En el tiempo de Jesús ya no había rey, así que el Mesías era una mezcla de todos estos.

Antonio Piñero: «No podemos demostrar que Juan Bautista fuera familiar de Jesús»

THE NATIONAL GALLERY, LONDON
Pintura renacentista que retrata el bautizo de Jesús de Nazaret

-Hay quien ha interpretado que pudo haber cierta rivalidad entre los discípulos de Juan Bautista y Jesucristo.

-Hubo enfrentamiento entre los discípulos de ambos grupos. Hay un famoso pasaje en el Nuevo Testamento en el que, estando ya en prisión, Juan Bautista oye hablar de que Jesús está bautizando y atrayendo a mucha gente, y envía a sus discípulos a preguntarle si él es en realidad el Mesías. El pasaje demuestra que Juan Bautista no había sopesado hasta entonces que pudiera ser un hijo de Dios físico, como lo es Heracles en la cultura griega. Él entendía el concepto de hijo de Dios como alguien con un contacto especial con la divinidad.

-De la infancia y de la juventud de Jesús no tenemos apenas datos históricos. De su salto a predicar, el Evangelio de Marcos afirma que su familia pensaba que Jesús estaba «fuera de sí», que estaba enajenado.

-Jesús se lanza a predicar de una forma autónoma después de la muerte de El Bautista. De alguna manera recibió la antorcha de su mentor (o maestro) Juan Bautista, solo hay que observar que el marco mental de sus discursos es el mismo. No obstante, la familia de Jesús pensó originalmente que estaba enajenado, el Evangelio de San Marcos en concreto lo describe como «fuera de sí» (de la misma raíz que da en castellano «éxtasis»). Los familiares no creían en Jesús, pero era algo natural porque probablemente tuvo que abandonar un negocio que era próspero. Su madre debió quedar muy sorprendida. ¿Y cómo una mujer, María, a la que el Arcángel Gabriel le ha contado un embarazo maravilloso luego va a decir que su hijo estaba fuera de sí? Es evidente que hay historias teológicas que se han pegado posteriormente, sobre todo en relación a la infancia de Jesús, y que el estudio detallado de los Evangelios desprende datos de esta biografía oculta.

Fuente: Cesar Cervera ABC

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Magnífico libro sobre El Cáliz de Doña Urraca

Los Reyes del Grial
Margarita Torres Sevilla
Jose Miguel Ortega del Rio

Colección: Reino de Cordelia
Edición:
Páginas: 256
Formato: 17 x 21 rústica con cuadernillos cosidos al hilo
Precio: 19,95 €
ISBN-13: 978-84-15973-29-4

El hallazgo de unos pergaminos en la Universidad egipcia de Al-Azhar ha permitido averiguar dónde se custodia desde hace mil años el Santo Grial, el cáliz con que Jesús celebró la Última Cena. Procedente de la iglesia del Santo Sepulcro de Jerusalén, la Copa de Cristo viajó a España en el siglo XI como regalo del poderoso califa de la dinastía Fatimí, que gobernaba Egipto, al emir de Denia. Este príncipe musulmán se lo entregó a Fernando I (1037-1065), rey de León, para garantizar la paz entre los dos reinos. La investigación histórica basada en estos documentos resuelve el misterio que rodeaba a una de las reliquias más buscadas de la cristiandad, fuente de mitos legendarios como el ciclo artúrico.

La historiadora bañezana Margarita Torres llevó a ‘casa’ su última investigación Los reyes del Grial, un estudio que concluye que el Cáliz de Doña Urraca es la Copa que el Señor utilizó en la Última Cena. La presentación de esta obra científica, de la que ya se han vendido más de 8.000 ejemplares en mes y medio, según confirmó la autora, marcó el inicio de la Feria del Libro de La Bañeza, que se celebrará en la plaza Mayor hasta el domingo.

La medievalista acercó al público la investigación, que ha desarrollado junto a José Miguel Ortega, y que ha durado tres años, así como los argumentos que sostienen el hallazgo. El comienzo del descubrimiento se sitúa en el trabajo para analizar una serie de objetos históricos islámicos que están en la basílica de San Isidoro. La presencia de un arca de plata del visir Sadaqa Ibn Yusuf, hizo que se enviara a un documentalista a Egipto para investigar la relación del Reino de León y el califato Fatimí. En este periplo se encontraron dos documentos que enlazan con el Grial, que viajó de Jerusalén al Cairo, y de ahí a Denia para llegar a León a manos de Fernando I en el siglo XI. Aunque Doña Urraca lo enriqueció con sus joyas, «las fuentes avalan sin ningún género de duda que el Cáliz es la Copa del Señor», aseguró rotunda Torres que puso sobre la mesa algunos de los argumentos que la respaldan, entre ellos la representación que aparece de él en el Panteón de los Reyes de San Isidoro o las leyendas de los trovadores.

La historiadora bañezana también hizo hincapié en la incidencia que a nivel mundial ha tenido la noticia del descubrimiento, «abriendo telediarios desde Estados Unidos a China, pasando por Japón o Malasia», reconoció.

Fuentes: reinodecordelia.es y diariodeleon.es

Las fuentes del Nilo las descubrió un jesuita español dos siglos antes que los exploradores ingleses

Pedro Páez encontró el lugar en Etiopía durante una de sus duras andanzas misioneras, que incluyeron siete años de cautiverio a manos turcas.

Las fuentes del Nilo las descubrió un jesuita español dos siglos antes que los exploradores ingleses

Pedro Páez, S.I., en atavío oriental.

Richard Francis Burton y, sobre todo, John Hanning Speke han pasado a la historia como los descubridores en 1858 de las fuentes del Nilo, que situaron en el lago Victoria. Pero en realidad fue un religioso español, el madrileño Pedro Páez, quien lo había hecho más de dos siglos antes. 

Así lo recuerda Fernando Paz en Antes que nadie. Aventuras insólitas de unos españoles que quisieron ser demasiado (LibrosLibres),donde dedica un capítulo a la hazaña del jesuita madrileño, entre otros hechos destacados de nuestra Historia protagonizados por personas excepcionales en circunstancias excepcionales: Pedro Menéndez de Avilés fundando la primera ciudad de Estados Unidos, Blas de Lezo derrotando a la mayor flota que ha existido antes del desembarco de Normandía,Ruy González de Clavijo ejerciendo de primer embajador europeo en Asia, Blas de Ruiz como gobernador de Camboya, Manuel Iradier conquistando Guinea sin disparar un tiro, etc.

En cuanto al hallazgo de uno de los grandes mitos de la Historia, como son las aguas que dan origen al mayor río del mundo y donde surgió la civilización, en efecto, los ingleses Burton y Speke descubrieron el origen del Nilo Blanco, el punto más alejado de la desembocadura, en el Lago Victoria. Pero como subraya Paz, lo relevante en un río es el caudal, y en este caso es el Nilo Azul el que aporta el 80% de las aguas, y el que detiene las del Blanco junto a Omdurman, arrollándolas. Ésas fueron las que encontró el padre Páez procedentes de las montañas del macizo etíope.

Una epopeya misionera
Pero lo relevante de lo que hizo no es solamente el hallazgo geográfico, sino que éste se produjo como colofón a una epopeya misionera en pleno siglo XVII, cuando en el Imperio español no se ponía el sol. 

Pedro Páez nació en 1564 en Olmeda de la Cebolla, hoy provincia de Madrid, y recorrió medio mundo predicando a Cristo a imitación de San Francisco Javier y con permiso papal de buscar incluso el martirio.

Tras estudiar en Coimbra, Alcalá de Henares y Belmonte, un viaje de siete meses le llevó en 1588 a Goa, en la India. A los pocos meses se ordenó sacerdote y junto con un sacerdote catalán, Antonio de Montserrat, inició una odisea para llegar a la costa somalí que incluyó padecer durante meses el paludismo, disfrazarse de armenios, ser asaltados por piratas, caer en manos de los turcos, ser torturados y encarcelados y finalmente vendidos como esclavos a un sultán del Yemen, travesía a pie por el desierto sin calzado y alimentándose de saltamontes. 

Páez recorrió zonas (y las describió), como los desiertos de Habramaut y Rub-al-Khali,cuyo descubrimiento se atribuirían dos siglos después otros europeos.

Vendidos luego al pachá turco de Sanáa, fueron encarcelados durante dos años como espías portugueses, y prolongaron su prisión hasta que Felipe II se interesó por ellos y logró que los devolvieran a Goa en 1596, destrozados físicamente. Montserrat murió en 1599, pero Páez consiguió por fin irse por su cuenta en 1603 a evangelizar Etiopía. Volvió a disfrazarse de armenio, se hizo llamar Abdullah, y partió en solitario “seguro de su dominio de los idiomas y de su arrolladora personalidad”, afirma Fernando Paz.

El hallazgo
Estuvo en Abisinia más de veinte años, trabó amistad con los sucesivos emperadores en una época de duros conflictos entre monofisitas y católicos, y acompañando al rey en un paseo a caballo el 21 de abril de 1618, descubrió la fuente del Nilo: “Confieso que me alegré de ver lo que tanto desearon ver antiguamente el rey Ciro y su hijo Cambesis, el gran Alejandro y el famoso Julio César”, escribe en su Historia de Etiopía de 1620, donde pese a eso no da ninguna importancia a su descubrimiento.

Tal vez porque, misionero más que explorador, valoraba más las aguas bautismales que había vertido durante décadas sobre los nuevos discípulos de Cristo.

Fuente: http://www.religionenlibertad.com

Punt, una tierra mítica

Como el Catay, El Dorado u Ofir, durante siglos Punt ha avivado la fantasía del curioso y ha traído de cabeza a los estudiosos sobre su realidad y ubicación (hoy su nombre reaparece en Puntland, una de las porciones independizadas en que se ha dividido Somalia tras la desintegración del Estado previo en 1991).

En este  interesante y denso libro se estudia con solvencia ese mundo de Punt que suele ubicarse en África oriental y, más concretamente, en el Cuerno de África, y que mantuvo relaciones continuadas con el Egipto faraónico. Tras hacer la historia de los debates historiográficos a que dio lugar Punt y los (continuos) hallazgos arqueológicos, Espinel estudia su historia, limitándose acertadamente al período entre el 3000 y el 1065 a.C., la Edad del Bronce, la época más importante en la historia de Punt, la menos segura historiográficamente pero que, sin duda, es una época formativa respecto al desarrollo posterior. Estudia los dos aspectos básicos del “fenómeno Punt”, el histórico y el que podemos llamar religioso-ideológico.

ABRIENDO LOS CAMINOS DE PUNT, Andrés Diego Espinel, Barcelona, Bellaterra, 2011, 668 págs., 35 €

Así, desde aproximadamente la V Dinastía (2500 a.C.) el Egipto faraónico se relaciona económica (y políticamente) con Punt, del que importaba mirra y otros aromas, maderas, electrum, monos y otros animales, y “enanos” (posiblemente pigmeos), y quedan “registradas” diversas regiones y poblaciones. Las relaciones continúan durante más de dos mil años, desde la VI Dinastía, el Primer Período Intermedio , el Imperio o Reino Medio, con la XII Dinastía, el 2º Período Intermedio, y el Reino Nuevo hasta la dinastía XIX y comienzos de la XX.

Un gigantesco período, con pocas cosas seguras, salvo los productos importados, aunque no es descabellado apuntar hacia sociedades y entidades políticas del mar Rojo y del Cuerno de África que darían lugar a algunas que conoceremos históricamente –delta del Gash, Aksum, Ma‘in, Saba y, en el interior, las entidades nubias, kushitas (bedya, ‘afar)…, lo que el autor llama “ámbito afro-árabe”. Además, a diferencia de otros lugares míticos, el Punt de los egipcios tuvo una significación de peso en su ideología política y religiosa, en su concepción geográfico-estratégica, en su conversión en un componente cultural polisémico, que aparece en los textos, en el lenguaje político y religioso, en su imaginario en suma

FUENTE:  La Aventura de la Historia C. A. CARANCI

Mil Millas Nilo Arriba de Amelia B. Edwards

Editorial Turismapa S.L.
Pasaje Núria, 11
08025 Barcelona (España)
Telf. y Fax: 93 435 07 79                                             

Datos del Libro
Autora: Amelia B. Edwards
Traductora: Rosa Pujol
Prólogo: Rosa Pujol
Revisión Editorial: Miquel Boladeras
Título: “Mil MIllas Nilo Arriba”
Editorial: Turismapa
Ciudad de publicación: Barcelona
Año de publicación: 2003
ISBN.: 84-88608-87-X
Número de páginas: 389
Tapa: Blanda

Mil Millas Nilo Arriba de Amelia B. Edwards traducido por Rosa Pujol

Mil Millas Nilo Arriba de Amelia B. Edwards traducido por Rosa Pujol

La presente obra viene a cubrir un hueco importante en la bibliografía sobre el Antiguo Egipto en nuestro país, ya que a través de este relato podemos recrear un Egipto desconocido para nosotros. Aunque la vida en las aldeas ribereñas del Nilo no ha variado sustancialmente desde que se escribiera el libro en el Siglo XIX, el estado de los monumentos faraónicos sí lo ha hecho, y mucho. Ahora podemos ver la mayor parte de ellos limpios y excavados, y dispuestos para ser visitados sin el menor inconveniente. A lo largo de las páginas de Mil Millas Nilo Arriba veremos como esto no fue siempre así, y comprenderemos que los primeros egiptólogos no lo tuvieron nada fácil y que, como Amelia Edwards, estaban hechos de una pasta especial.

También a través de la lectura de esta obra podremos percibir como su Autora se va involucrando más y más en la cultura faraónica hasta hacer del Antiguo Egipto su vocación definitiva y su sentido de vivir. No en vano al regreso de su único viaje al país del Nilo fundó el Egypt Exploration Fund (en la actualidad Egypt Exploration Society) con el fin de salvaguardar los monumentos que estaban en estado de abandono, y de excavar nuevos yacimientos. En una palabra, una simple viajera inglesa acabó siendo la Madrina y Gran Dama de la Egiptología por obra y gracia de un viaje casual a Egipto.

El relato que presentamos no es un tratado de Egiptología ni mucho menos. Más bien al contrario, el experto encontrará muchas discrepancias con lo que hoy en día sabemos acerca del Antiguo Egipto. Pero ahí es donde estriba gran parte de su atractivo. La otra parte del atractivo del libro la constituye el primor de las descripciones de los diferentes lugares que visita en su aventura fluvial. La Autora ve Egipto con ojos de europea, más aún, de inglesa victoriana, pero al mismo tiempo cayendo irremediablemente en la fascinación por la cultura de los faraones.

Creemos que este libro es un homenaje a esta mujer pionera en una disciplina tan tradicionalmente masculina como era la Egiptología entonces, y que, como muchos de nosotros, sintió que Egipto fue su pasión.

La maravillosa trilogia de Santiago Posteguillo

Santiago Posteguillo es filólogo, lingüista y doctor europeo por la Universidad de Valencia. En la actualidad es profesor titular en la Universidad Jaume I de Castellón, donde imparte clases de literatura, lingüística y análisis del discurso, además de ser el director de la sede del Instituto Interuniversitario de Lenguas Modernas Aplicadas de la Comunidad Valenciana.

Es autor de más de setenta publicaciones académicas, desde artículos de investigación hasta monografías y diccionarios especializados.

En esta ocasión presentamos su trilogía sobre el estadista y militar de la Antigua Roma, Publio Cornelio Escipión el Africano.

  • En 2006 publicó Africanus: el hijo del cónsul, la primera de una trilogía sobre Escipión el Africano, general romano que venció a Aníbal en la Batalla de Zama.
  • En 2008 publicó la segunda parte de la trilogía, Las legiones malditas.
  • En 2009 cierra la trilogía de Escipión con la publicación de La traición de Roma.

He aquí tres libros en la mejor tradición de la novela de aventuras que tienen el aliciente deestar basados en hechos reales. Si esto se hace con elegancia, sobriedad, sentido del ritmo y un hálito narrativo diestramente medido, podemos decir que nos encontramos ante una gran novela histórica. Nada que ver con las decenas de publicitados bodrios que pueblan nuestras librerías.

Son tres novelas gordas, de aproximadamente 800 páginas cada una, que tienen como característica diferencial más destacada la facilidad de su lectura, no sólo por su sintaxis sencilla y sin alharacas, sino sobre todo porque con frecuencia se nos recuerda en pocas palabras lo hasta entonces acontecido. Es decir, que la dejas de leer un par de días y no tienes ningún problema en retomar contacto con situaciones y personajes. Se ve que el autor tiene la poco habitual destreza de colocarse en la mente del lector. Y se agradece.

Las tres obras, organizadas cronológicamente según el esquema de crecimiento, apogeo y decadencia, son: Africanus, Las legiones malditas y La traición de Roma. En ellas se narra la vida de Publio Cornelio Escipión, el general romano a quien siempre se recordará por ser quien derrotó a Anibal, uno de los estrategas militares más valorados de la historia. El mismo de los elefantes alpinos. Ahí es ná.

Los méritos más sobresalientes de esta trilogía son:

Interés argumental que no decae nunca.
Fidelidad a los hechos históricos (dentro de lo que cabe).
Tratamiento de las féminas sin cursilerías.
Ponderada descripción de batallas (con esquemas incluidos).
Insignes loas a la amistad (como tiene que ser).

Resumiendo, una fantastica trilogia que no me cansaré de recomendar, donde podemos , al menos, hacernos un esquema de esa fraccion de la historia tan apasionante.

 

Un saludo a todos.

Interesante libro y conferencia.

Esta tarde estaremos allí amigo!

El próximo día 30 de marzo, a las 20:00 horas, tendrá lugar en Sevilla, la presentación oficial del libro “El archivo oculto de Avalon”, del autor Alberto Luis Fernández.

El acto será presentado por José Antonio Colinet y contará con la participación de Emilio Carrillo.

Tendrá lugar en la sede del Círculo Mercantil de Sevilla, sita en la C/ Sierpes, 65 de la ciudad Hispalense.

Estáis tod@s invitad@s.

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